Estamos revisando algunas traducciones.
Gracias por tu comprensión.
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Hay una voz que no usa palabras. Escucha.
En esta vida muchas demoliciones son en realidad renovaciones.
Cuando el mundo te empuje a tus rodillas, estarás en la posición perfecta para orar.
Deja que la belleza de lo que amas sea lo que haces.
No sé por qué; cuando te miro, me veo a mí mismo.
No los que hablan el mismo idioma, sino los que comparten el mismo sentimiento se entienden entre sí.
No lamentes por lo que ha sucedido. Si está en el pasado, SUÉLTALO. ¡Ni siquiera lo recuerdes!
Querida alma, no pongas un alto valor en alguien antes de que lo merezca; O los pierdes o te arruinas a ti mismo...
Déjate atraer por la fuerza más poderosa de aquello que realmente amas.
Cuando sientes una alegría tranquila, es cuando estás cerca de la verdad.
Por la misericordia de Alá, el Paraíso tiene ocho puertas, una de ellas es la puerta del arrepentimiento, hijo. Las demás están a veces abiertas, a veces cerradas, pero la puerta del arrepentimiento nunca está cerrada. Ven y aprovecha la oportunidad: la puerta está abierta; lleva tu equipaje allí de inmediato.
No te preocupes si todas las velas del mundo titilan y se apagan. Tenemos la chispa que inicia el fuego.
No te sientes y esperes. Sal ahí, siente la vida. Toca el sol y sumérgete en el mar.
Ayer era inteligente, por lo que quería cambiar el mundo. Hoy soy sabio, por lo que me estoy cambiando a mí mismo.
Es bueno dejar cada día atrás, como agua que fluye, libre de tristeza. Ayer ya se fue y su historia contada. Hoy nuevas semillas están creciendo.
El ayuno es el primer principio de la medicina; ayuna y verás cómo la fuerza del espíritu se revela.
Pacífico es aquel que no se preocupa por tener más o menos. Desligado del nombre y la fama, es libre del sufrimiento del mundo y sobre todo de sí mismo.
Cuando notes un defecto en tu vecino, busca lo mismo en ti mismo.
En este camino deja que tu corazón sea tu guía.
Lleva la carga sonriendo y alegremente, porque la paciencia es la clave para la victoria.
Tienes que seguir rompiendo tu corazón hasta que se abra.
Dormido o despierto, escribiendo o leyendo, lo que sea que hagas, nunca debes estar sin el recuerdo de Dios.
La muerte no tiene nada que ver con irse. El sol se pone. La luna se pone. Pero no se han ido.